Aunque han pasado ya un par de
meses desde la última vez que publicamos algo en este humilde y modesto blog y
la principal motivación del mismo –nuestro viaje a Praga y Bratislava-
evidentemente ha tiempo que llegó a término, han sido muchas las voces de lectores
y seguidores de las terrenales andanzas de Raquel y de un servidor quienes nos
han obligado a seguir dando muestras de vida y, sobretodo, a retransmitirla sin
recato alguno por la Red a través del “Blog de Raúl y Raquel”.
Para nuestra sorpresa, no
solamente nuestros familiares y amigos más allegados han hecho cierto
seguimiento de nuestras correrías, sino que también tenemos constancia de otras
personas (amigos de amigos o -en el caso de nuestro querido y singularísimo amigo
Samuelson- compañer@s de trabajo de amigos) sobre las que no pensábamos que pudiéramos
tener ninguna influencia. Pero resulta que sí, que la red de redes tiene unos
caminos inescrutables y que sus cables (y ondas) llegan a todas partes y, por
ende, a tó quisqui.
Foto: fiel seguidor de nuestro blog poniéndose al día
Y bueno, pues resulta que ese alto
en el camino que hicimos allá a finales de agosto en este blog se ha ido
convirtiendo en una inquietante fuente de preocupación y desasosiego para estos
amigos, conocidos y compañeros de trabajo de conocidos que, con el paso de las
semanas y la ausencia de nuevas noticias y publicaciones, no hacían más que
preguntarse (a sí mismos y entre sí): ¿Qué ha sido de esta pareja de tórtolos?
¿Qué es de sus vidas? ¡Queremos de saber!
Foto: el clamor popular
En resumen, esto ha sido un
clamor popular. Y ha alcanzado un nivel de decibelios que ha acabado llegando
hasta nuestros oídos. Habiendo sucedido esto, ese desasosiego que nosotros
mismos creamos ha terminado por contagiársenos a nosotros mismos, de manera que
nos habéis hecho conscientes de que este blog no podía quedarse así, en stand-by,
en esa especie de inquietante indefinición que nadie sabía si era temporal o
iba a quedar así para siempre. Supongo que nuestros fieles seguidores estarían
diciéndose algo como “Si éstos han dejado de publicar en el blog, por lo menos
deberían haberse despedido”.
Pero no hubo despedida, no. ¿Y
por qué? Porque no nos hemos ido todavía y aún nos quedan cosas por decir y
hemos vuelto para contarlas. Aprovecharé esta parrafada para, por el morro, metéroslo
como una entrada nueva. Así vamos entrando en calor y recuperando la mecánica
de su publicación. A continuación intentaré relataros las últimas horas de
nuestro viaje, que discurrieron en la capital de Eslovaquia (Bratislava), en
una jornada que pasará a nuestro recuerdo por el insano calor que allí
soportamos.
Así que, ya sabéis, volvemos...
Foto: hora de subir la persiana



No hay comentarios:
Publicar un comentario