Pues no, señores. Para viajar necesitamos equipaje. Y hacernos pagar dinero suplementario por él como si fuese un accesorio extra es una práctica digna del peor canalla: señores de Ryanair y demás low-cost, ¡sois gentuza!
Pues hala, ya me he desahogado. Aparte de mi terapéutico desahogo, este rato que he echado aquí despotricando de estos chiflados irlandeses alados y sus acólitos, parece que mi querida compañera de viaje Raquel ha ordenado ya sus ideas con respecto al equipaje que nos tenemos que llevar a este emocionante viaje. Si atendemos al panorama que me he encontrado yo al llegar a su humilde morada hace sólo un par de horas, cualquiera podría pensar que podríamos tener un problema para evitar el temido exceso de equipaje.
Compruébenlo por ustedes mismos...
Pero no, la imagen anterior ya no está vigente: al final hemos llegado a un lógico consenso y, como era de esperar, ha sido el hombre el que ha salido perdiendo. La mujer se va a llevar todos los trapitos que piensa que va a necesitar en esta aventura extranjera, mientras que el sufrido hombre se va con una mano delante y otra detrás. Raquel, ¿cómo dices? ¿que esto que digo es una mentira como un piano? Aagghhh, estáte quieta, déjame seguir escr...z.qewqaf x.....


No hay comentarios:
Publicar un comentario